domingo, 16 de marzo de 2014





Ya no quedan rincones,
donde no habite un pobre.
Una gran mayoría lo son de nuevo ingreso.
Cayeron en las fauces de una crisis eterna.
Una estafa inventada
Por algo que llaman “los mercados”.
Estos pobres recientes
se pierden entre días repetidos
 y noches desoladas.
Ignoran la mecánica
que tiene la pobreza para sobrevivir.
Se esconden  bajo la ropa ajada
que algún día estrenaron.
Algunos tienen suerte
 y  encuentran un cajero  donde pasar la noche,
incluso  algún albergue
o el arco de algún puente.
Pero bajo la sombra  de miradas licuosas,
saben muy bien que el tiempo
lleva fichas marcadas en su contra
en el casino de las utopías.

                                                                       Montse Grao

15-3-2014